¿CUÁNDO?
  • Domingo 12 de agosto
  • 18.45 horas
  • Parque del Paseo de los Puentes
SOCIAL

     

BIOGRAFÍA

Con tan solo dos álbumes (Camino ácido y Antigua y Barbuda), el ermitaño del pop Ángel Stanich ha conseguido abarrotar todo tipo de salas y festivales provocando auténticos karaokes con su Carbura, Mezcalito o Metralleta Joe, genuinos hits alternativos del indie nacional más reciente. Poco se sabe de este genial autor, y poco más podrás saber. Nació en Santander, estudió en Valladolid, donde Javier Vielba (Corizonas /Arizona Baby) produjo su primer álbum, y reside en Madrid. Tiene 28 años, cabellera y barba hirsuta y un anormal talento como guionista de seductoras canciones donde los vaivenes cotidianos devienen en surrealismo perverso.

Stanich es un músico al margen. Desde luego, uno de los más singulares que este país ha dado en años. No se parece a nada circundante y es dueño de una de esas voces únicas que concita reacciones encontradas… Todo esto lo ha convertido, en muy poco tiempo, en ese tipo raro del que todo el mundo habla. Y todo, sin contar con él. Porque Ángel Stanich es un freak recluso centrado en su bohemia y sus canciones. No va de nada. Al contrario. Pasa del rollo mediático. No hace promoción de su trabajo o sus múltiples conciertos, al menos de modo convencional. Ha costado lo suyo que montara su Facebook oficial o su propia web. No hace entrevistas, ni lo veremos por ahí en los saraos nocturnos. Pero su música y su figura inspiran esa extraña atracción fatal del borde vulnerable. Vamos, que Stanich podría ser sin duda el sueño húmedo de protección materna infalible no solo de cara al sexo femenino.

Escurridizo, políticamente incorrecto, misterioso, son algunos de los diagnóstico mediáticos que genera su desbordante e inusual ingenio arropado de mordacidad certera y una hondura emocional impropia de su edad que lo convierte en todo un feliz hallazgo. Ahí quedan más de doscientos conciertos en apenas dos. Desde sus pinitos llenando bares él solo con su acústica, haciendo sold outs en salas (como por ejemplo, su demoledor fin de gira en Sala But de Madrid) y arrasando con el infalible directo de su Stanich Band por los más importantes festivales del circuito.