Festivales: una mirada de género
Por Patricia Godes

Ninguna mujer.

En los dos primeros festivales que se celebraron en la España del franquismo, Granollers 1971 y Burgos 1975, no actuó ninguna mujer.

Solo tres mujeres en Canet Rock 75: Maria del Mar Bonet, Lole Montoya y una chica en topless. A Lole la abuchearon. A la chica en topless, no.

En León 1976, los hippies españoles abuchearon a Nico. En Canet 1978, también.

En Canet 76, la representación femenina se reduce a las dos gogós de Oriol Tramvia y, en Canet 77, actuó la flautista de Mirasol Colores (Tete Matutano).

En Canet 78, Nico recibió el abucheo, pero la estrella fue Blondie, con Deborah Harry al frente, aunque manifiestamente enfadada por tener que actuar prácticamente al amanecer.

¿En el público? A juzgar por fotos y documentales, bastantes mujeres -pero, ¡ojo!, todas acompañadas- con la misma cara de aburrimiento que sus novios (excepción hecha en los escasos momentos bailables).

Poco a poco, las fiestas y eventos institucionales nos dieron ocasión de disfrutar conciertos de Gloria Gaynor, Sarah Vaughan, Miriam Makeba, Anita O’Day, Celia Cruz o Nina Simone en auditorios y teatros, colegios universitarios, plazas de toros y entornos mágicos como la Muralla Árabe de Madrid. Fue un momento en el que la presencia femenina tanto arriba como abajo del escenario se normalizaba, al menos, temporalmente. Podías ir sola tranquilamente o con tus amigas, podías sentarte a escuchar o bajar a bailar. Por supuesto, te miraban mucho: “Pobrecilla, que no tiene quien le acompañe”. Pero ya habíamos pasado la etapa de que, siendo mujer, te soltasen improperios impunemente.

Por supuesto, y a pesar de la liberalidad con que se premiaban las diferentes ofertas musicales, seguía existiendo un muro de cristal que solo excepcionalmente permitía a las mujeres subir al escenario.

Por otra parte, es cierto que aumentó la presencia femenina entre los asistentes: un festival es la versión remozada y contemporánea de la fiesta mayor y la romería de antaño. Los jóvenes iban a divertirse, a beber, a conocer a las chicas y chicos del pueblo vecino y a desinhibirse aprovechando unos días de permisividad. Ahora se hace lo mismo aunque con la música de fondo de The Killers.

Pero la situación sigue enquistada. Sobre el escenario, no cambian mucho las cosas: en ocasiones parece que solo hay sitio para las mujeres si cumplen determinados requisitos. ¿El primero y principal? Un físico conforme a los cánones tradicionales y, por supuesto, hacer una música que pueda integrarse en algunos de los patrones que la autoridad musical -siempre masculina, sea de índole profesional o doméstica- es capaz de entender.

Y así llegamos a 2018.

El el feminismo salta a la palestra y se convierte prácticamente en una moda con las inevitables polémicas y discusiones.

¿Y la música? ¿Sigue siendo la fuerza de choque que fue en otros tiempos? ¿Siguen siendo las mujeres una fuerza imparable en los sonidos populares como han sido siempre al margen de la historiografía y la crítica?
Me parece que en A Coruña, sí.

La ciudad celebra, por 32º año consecutivo, el Festival del Noroeste Estrella Galicia. Muchas mujeres en los distintos escenarios y entornos. Ana Curra, Maika Makovski, Andhrea Verdú,Lætitia Sadier, Neneh Cherry, Maria del Mar Bonet, Carla Green, Christina Rosenvinge, Bea a de Estrella, Carmela Pequeña, Dona Rosa, Aurora García…
Y este es solo la punta de una larguísima lista. Aproximadamente, el 60 % del cartel.

Unas son famosas, otras han realizado su labor creativa en el ámbito local. Algunas son veteranas, otras son noveles. Pero todas suman calidad y singularidad, y tienen algo que comunicar y que compartir.

Una lista de nombres que nos invita a disfrutar de una igualdad creativa que posiblemente deje su huella en el público asistente: el talento de las mujeres no tiene que ser pasado por alto ni supeditado a ningún criterio ni ninguna escala de valores supremacista o discriminatoria.

Disfrutemos simplemente de una realidad natural, lógica e inevitable: seas de cualquier color y género, vengas de donde vengas, tengas los años que tengas y peses los kilos que peses, la música es el vehículo de expresión que a través de los siglos ha unido a las gentes y ha hecho saltar fronteras y prejuicios.

* Patricia Godes es periodista especializada en música y cultura popular. Ha trabajado y colaborado en medios como Onda 2, Radio 3, TVE, Rockdelux, El País, Público o eldiario.es. En la actualidad dirige su programa en la emisora madrileña M21.